| dc.description.abstract | En la actualidad, a pesar de vivir en una época en que la tecnología
ha traído consigo grandes avances y comodidad, se está cayendo en un abismo de
violencia, crimen, intolerancia, aislamiento y apatía frente a la vida. En medio de
este panorama, se le empieza a exigir a la escuela aumentar su participación en la
formación de los niños, niñas y jóvenes. Hecho que conlleva implícitamente una
transformación del sistema educativo: la escuela no puede seguir cumpliendo una
mera función de instrucción en áreas específicas del conocimiento, tiene que formar
integralmente a los niños y niñas que llegan cada vez a más temprana edad a las
aulas y pasan más tiempo en ellas que en su propio hogar.
Las transformaciones sociales exigen la trasformación de la escuela. Sin embargo,
cuando en esa sociedad determinada persisten aún restos de una educación concebida
para un tipo de sociedad diferente, se genera un conflicto eminente.
Si bien, actualmente hay una conciencia generalizada sobre la necesidad de la transformación
de la escuela y de la importancia de incorporar a los procesos de enseñanzaaprendizaje
de saberes específicos una formación integral, que incluya las diversas
dimensiones del ser humano, no se cuenta con estudios que reflejen la manera como
los docentes están incorporando dichos procesos en su práctica cotidiana. Más aún,
no se ha analizado de qué manera la escuela contribuye al proceso de formación de
Sentido en niños, niñas y jóvenes.
Por tal razón, el presente trabajo toma referentes de la teoría del psiquiatra vienés
Víctor Frankl, considerado como una autoridad en lo concerniente al Sentido, para
posteriormente analizar el contexto educativo descrito a partir de narraciones que los
docentes construyen acerca de su quehacer y plantear algunos elementos conducentes
a modificar los paradigmas educativos.
Palabras clave: Sentido de vida, vacío existencial, quehacer docente | es |